Cuando la lluvia entendió que tampoco podía detener a Marileidy paulino
La lluvia llegó primero. No fue un aguacero de esos que anuncian el final de una jornada. Fue una lluvia paciente, insistente, de las que obligan a la gente a levantar la vista al cielo buscando una respuesta. Cayó sobre las gradas, sobre la pista azul, sobre los hombros de miles de personas que ya ocupaban…