De la embajada al colmado: la nueva diplomacia popular de Estados Unidos en América Latina

Una embajadora de Estados Unidos compartiendo en un colmado dominicano podría parecer una escena sin mayor trascendencia. Una visita informal, algunas fotografías, conversaciones espontáneas y publicaciones en redes sociales. Nada que, a simple vista, merezca un análisis de política internacional.


Pero si le aplicamos la mayéutica y observamos lo que viene ocurriendo en distintos países de América Latina, esa imagen adquiere otra dimensión. No porque un encuentro en un colmado represente necesariamente una decisión política importante, sino porque revela cómo están cambiando los escenarios en los que se construye la comunicación diplomática o Diplomacia Popular.

Al estilo de la antigua Roma o de los majestuosos salones de Versalles, durante décadas nos acostumbramos a ver a los embajadores de nuestro país como figuras inalcanzables en reuniones oficiales, encuentros empresariales, recepciones y actividades institucionales. Eran figuras que, salvo determinadas excepciones, mantenían una distancia considerable respecto de la vida cotidiana de los ciudadanos de nuestro país.


Pero hoy encontramos una realidad diferente en nuestro país y en toda Latinoamérica, los representantes diplomáticos participan en festividades populares, bailan salsa, samba, merengue, música norteña y esta bachata, visitan mercados, colmados comparten experiencias gastronómicas, y conversan con influencers que tienen acceso a audiencias que antes resultaban difíciles de alcanzar desde los canales oficiales o desde los despachos de las embajadas.


Y con esto me surge una pregunta clave: ¿estamos frente a una diplomacia más cercana a la gente o ante una evolución de los mecanismos mediante los cuales los Estados buscan proyectar sus intereses e influir en la opinión pública?
No creo que debamos presentar esas dos posibilidades como necesariamente contradictorias. La diplomacia puede desarrollar relaciones humanas genuinas y, al mismo tiempo, responder a objetivos institucionales perfectamente definidos.